Un país no logra progreso
económico y social auténtico sin planificación estratégica orientada al
desarrollo sostenible. De igual modo, una democracia no se consolida ni perdura
sin esa visión a largo plazo.
Desde el derrocamiento de la
dictadura de Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958, Venezuela vivió 40
años de democracia representativa. En ese período, la gestión visionaria y
sostenible de los recursos petroleros —que representaban cerca del 80% de las
exportaciones y la principal fuente de divisas— debió fortalecer las
instituciones democráticas. Lamentablemente, esa visión no se materializó de
forma consistente, lo que generó vulnerabilidades económicas y debilitó el
sistema.
Venezuela careció en gran medida
de líderes capaces de convertir la renta petrolera en un motor de desarrollo
diversificado. Esta dependencia estructural limitó el fortalecimiento
institucional y allanó el camino para crisis posteriores.
Evolución de la producción
petrolera y su impacto: Del auge al colapso
Figura
1: Evolución de la producción petrolera en Venezuela (1958-1998)
Auge 1958-1970: Bienestar financiado por
petróleo, sin diversificación
Bajo el dominio de multinacionales
petroleras, la producción creció sostenidamente hasta su pico histórico de 3,75
millones de barriles diarios (b/d) en 1970. Estos ingresos masivos financiaron
avances en infraestructura, educación y salud, posicionando a Venezuela en los
niveles de vida más altos de su historia y destacándola en indicadores de
derechos humanos.
Declive 1970-1989: Recortes OPEP, caída
productiva y crisis cambiaria
Desde el gobierno de Rafael
Caldera, políticas como recortes desproporcionados en la OPEP frenaron el
crecimiento, sin equilibrar capacidades técnicas, reservas y necesidades
fiscales. La producción cayó de 3,7 millones b/d en 1970 a menos de 2 millones en
1984 —niveles inferiores a los de los años 50 en algunos casos—. El boom
demográfico (de 5-6 millones de habitantes en 1950 a más de 20 millones en los
90) diluyó los beneficios per cápita. La pobreza escaló del bajo nivel de los
70 al 40-50% en los 80, alcanzando 52-65% en los 90 (Banco Mundial y fuentes
locales).
Figura
2: Pobreza en Venezuela, 1976-2006 (% de hogares o individuos pobres)
El Viernes Negro (1983) y
RECADI: El origen real de la crisis y la erosión democrática
El Viernes Negro del 18 de febrero
de 1983 rompió la estabilidad del bolívar (anclado en 4,30 por dólar desde los
años 20) e inició el colapso económico que erosionó irreversiblemente la
democracia puntofijista.
El sector público tenía entonces
25-30 mil millones de dólares en depósitos externos (BCV: 12-15 mil millones;
FIV: ~9 mil millones; PDVSA: ~9 mil millones), superando 1,5-2 veces la deuda
externa total (15-20 mil millones). Como señaló Miguel Rodríguez en “El
verdadero origen de la deuda”, el problema no fue la falta de recursos, sino su
manejo.
Bajo el gobierno de Luis Herrera Campins (1979-1984), los precios del petróleo se dispararon inicialmente debido a la crisis energética de 1979 (Revolución Iraní), alcanzando un máximo de entre 35 y 36 dólares por barril alrededor de 1980-1981, antes de descender hacia 1983-1984 debido al exceso de oferta y la menor demanda. Esta caída de los precios del petróleo, combinada con un endeudamiento externo excesivo y políticas expansivas, provocó una fuga de capitales de entre 8 y 20 mil millones de dólares. Como resultado, las reservas del BCV se redujeron de 19 mil millones de dólares en 1981 a entre 4 y 8 mil millones de dólares en 1983, lo que obligó a implementar controles cambiarios.
Así nació RECADI (28 de febrero de
1983-1989), que administró ~50 mil millones de dólares con tipos de cambio
múltiples. En la práctica, fomentó corrupción masiva: sobrefacturación,
empresas fantasma y sobornos. Investigaciones de 1989 revelaron desvíos colosales,
calificados por El País como un
escándalo de “50.000 millones de dólares en tráfico de divisas”.
La fuga de 1981-1983 —no el gasto
en proyectos como Guayana— aceleró el endeudamiento. A fines de 1981, había 30
mil millones en depósitos externos frente a 15 mil millones de deuda. Políticas
erráticas y convertibilidad libre incentivaron la salida de capitales,
profundizando la corrupción bajo Lusinchi (1984-1989).
Las secuelas incluyeron
devaluación >50%, pérdida de poder adquisitivo, paralización de inversiones
y desconfianza institucional. Como citó Revista SIC (1984):
“El verdadero origen de la deuda externa no fueron las empresas de Guayana ni
el gasto en infraestructura, sino la fuga de capitales masiva [...] A fines de
1981, el sector público tenía aproximadamente treinta mil millones de dólares
depositados en la banca internacional”.
Período 1989-1998:
Recuperación temporal bajo el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez
En 1989, con Miguel Rodríguez como
Ministro de Planificación (Cordiplan) y Andrés Sosa Pietri en PDVSA, se impulsó
un Programa de Desarrollo que logró el único crecimiento sostenido de
producción bajo gestión estatal plena.
Inversiones, apertura privada y
expansión elevaron la producción a 3,4-3,5 millones b/d en 1997-1998, generando
un breve auge (crecimiento mundial en 1991). Sin embargo, oposición política,
bloqueos y golpes de 1992 interrumpieron las reformas, impidiendo
diversificación y estabilidad.
Esta era probó que una gestión visionaria podía apuntalar la democracia, pero fue truncada, allanando el camino a 1998.
Conclusión: Lecciones de los
40 años democráticos
La renta petrolera sostuvo la
democracia puntofijista al financiar bienestar, pero su mala gestión —falta de
diversificación, recortes OPEP excesivos, volatilidad de precios y ausencia de
fondos soberanos— creó un Estado rentista vulnerable.
La oportunidad perdida en
1989-1993 contribuyó a la fractura democrática y al colapso petrolero
post-1999. Venezuela necesita recuperar una visión estratégica: usar el
petróleo como palanca para la sostenibilidad, no como renta única.
Referencias
principales
EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA PRODUCCIÓN DE PETRÓLEO EN VENEZUELA (1917-2023)
EL VERDADERO ORIGEN DE LA DEUDA
BREVE HISTORIA DEL DR. MIGUEL RODRÍGUEZ
Video: “Especial Salida a la crisis de Venezuela Año 1992” (julio 1992).








